La lección más valiosa que he aprendido de mi experiencia siendo minimalista es que la felicidad no se adquiere a través de los objetos: gastar sin moderación el dinero que conseguimos trabajando duro no es la solución a la infelicidad, por mucho que la publicidad y el marketing se empeñen en decir lo contrario.

A lo largo de estos meses, ha cambiado la forma en la que he invertido mi tiempo, mi energía y mi dinero en los últimos 10 años. Simplificar mi estilo de vida no sólo ha mejorado mi productividad y ha aumentado el orden en mi día día, también ha supuesto un cambio en mi estado de ánimo.

Si tuviese que hacer una pequeña guía de como ser minimalista  para aquellos que quieren simplificar su vida, basada en mi experiencia siendo minimalista y en las acciones que he llevado a cabo en estos meses, sería algo parecido a esto:

  • Deshazte de la mayor parte de tu ropa.El 20% de lo que tenemos es lo que nos ponemos el 80% del tiempo. Mi armario estaba lleno de ropa y zapatos, que ya no me gustaban o que no se correspondían con mi estilo actual. Me resultaba un mundo elegir qué ponerme entre tantas y tantas cosas, muchas de las que me gustaban quedaban incluso tapadas por las demás y olvidaba que las tenía. Así que decidí deshacerme de aproximadamente el 50% de lo que poseía. Tras completar esta parte de mi experiencia siendo minimalista, no sólo conseguí liberar espacio, sino que puse a la venta algunas de las posesiones que ya no usaba, ganando un dinero extra.

 

  • Simplifica la decoración. Muchos de los objetos decorativos que tenemos no añaden ningún tipo de valor a nuestra vida, es más, acabamos aborreciéndolos porque no tienen ningún tipo de valor sentimental. Esto se aplica también a muebles a los que no damos uso o que ya no queramos tener.  A raíz de deshacerme de una gran parte de la decoración que había en mi habitación, no sólo conseguí librarme de tener que limpiar innecesariamente miles de objetos, sino que aumentó el espacio visual y parecía tener una habitación más grande. Este sin duda fue uno de los aspectos más positivos de mi experiencia siendo minimalista.

 

  •  Reduce y actualiza la tecnología. Me deshice de todos aquellos aparatos electrónicos que ya no usaba: Reproductor y cintas VHS  (lo di todo a la biblioteca pública de mi zona, y la gente se lo llevó encantada) Reproductores de cassetes y Cds antiguos, MP3 obsoletos, móviles que ya no usaba y que no iba a volver a usar… todo lo que no podía vender lo llevé al punto limpio más cercano para que pudiese ser reciclado debidamente. Me quedé sólo con lo esecial y lo que realmente usaba, ganando así muchísimo espacio y orden.

 

El 60% de este proceso de simplificación lo llevé a cabo en unas 5 o 6 semanas. El otro 40%, es un proceso continuo, que no he dejado de hacer hasta ahora y seguiré haciendo en el futuro. Basándome en mi experiencia siendo minimalista puedo decir que está bien hacer una buena limpia de cosas de golpe, pero no debemos dejarlo sólo en eso: mantenerlo como hábito nos ayudará a ser más ordenados y eficaces.

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15 comentarios en “EXPERIENCIA SIENDO MINIMALISTA”

  1. Una pregunta…¿no te dio pena deshacerte de ropa que quizás estaba prácticamente sin uso?…….es que yo me planto delante de los armarios y no soy capaz…….

    1. ¡ Hola Estela !

      Ciertamente, cuando descubrí la cantidad de cosas que tenía sin usar, y que no me iba a poner, me invadió un gran sentimiento de culpa al haberme gastado tanto dinero en caprichos que ahora iba a donar. Lo que creía que podía vender, efectivamente lo puse a la venta y conseguí recuperar parte del dinero, pero el resto simplemente lo lleve al mercadillo solidario. Al principio, ciertamente es difícil poner ciertas cosas en el montón de donar/vender, pero siempre acabas por darte cuenta que muchas de tus prendas ya no van con tu estilo, o no te sientan bien, y que por tanto hace mucho que dejaste de usarlas. Sin embargo aprendí una gran lección: tenía que moderarme más en mis compras, estaba desperdiciando mucho del dinero que ganaba con esfuerzo, sin ser consciente de ello. Te animo a que realices este ejercicio de evaluación de la “productividad” de tus prendas, seguro que también aprenderás mucho de él. Puedes empezar por deshacerte de 1 o 2 prendas, y repetirlo cada mes o cada dos meses. Piensa en todo el espacio libre que podrás tener en tu armario y lo consciente que serás de cómo inviertes tu dinero 🙂 Cuéntame qué tal te funciona, ¡estaré encantada de leerte!

  2. Hola Ana, leyendo este post veo que cuando lo escribes en Abril de este año dices “estos meses”, así que me preguntaba ¿cuándo empezaste a querer ser minimalista? ¿cuándo te diste cuenta de que este estilo de vida era el que te haría más feliz y te pusiste manos a la obra? ¿cómo fue el proceso de cambio? ¿tu familia (pareja, hijos) o el resto de personas que conviven a diario contigo te ayudaron? ¿participan ellos también del minimalismo?

    Lo mismo estoy siendo muy cotilla, pero no sé muy bien por dónde empezar. Y, además, empezaré yo sola, porque tengo pareja y tres hijos y sé que no me van a entender, pero tengo la esperanza de que, poco a poco (meses, años) mi ejemplo irá calando.

    1. Hola de nuevo Lorena!

      Qué estupendo encontrarme con otro comentario tuyo. Estoy encantada de responder a tus preguntas y lo estaré mucho más si finalmente te resulta útil alguno de mis consejos.

      Siempre había tenido una especial fijación por el orden, la optimización del tiempo y en general, con vivir una vida más productiva. Sin embargo, nunca le había puesto un nombre ni llegaba a conseguir del todo que mi vida estuviera en perfecto balance. Más o menos en septiembre de 2015, empecé a buscar por internet información sobre estos temas que me apasionan y encontré bastante material (en inglés) sobre este estilo de vida llamado minimalismo, y observé que encajaba perfectamente con mi manera de ser y mis valores.

      Empecé por cortar de raíz el consumismo (que no el consumo) y a deshacerme de todo lo que ya no quería seguir teniendo de manera totalmente independiente. En ese tiempo, vivía con mis padres, que digamos que no tenían interés en llevar el mismo camino que yo, pero que no tenían ningún problema en que yo hiciera los cambios que considerara con respecto a los objetos que eran míos.

      Vendí muchas de las cosas que tenía (otras muchas las doné) y las vendí por un precio más o menos justo. Esto fue lo que les hizo picar: ver que me deshacía de cosas que no usaba y además recuperaba parte del valor inicial, hizo que vieran con otros ojos lo de hacer limpia en casa (incluso me pidieron que les vendiera algunas de sus cosas).

      A mi pareja no me costó mucho convencerla ya que tenía un pensamiento muy similar al mío. Limitar lo que posees te deja más tiempo y más recursos para invertir en experiencias, que era realmente lo que nos llenaba: empezamos a conocer sitios nuevos de nuestra ciudad, a hacer más escapadas y a pasar totalmente de los centros comerciales.

      Si tuviera que darte un consejo sobre por dónde empezar, te diría que hagas lo que te resulte más natural y cómodo para tí; reflexiona sobre lo que es verdaderamente importante para tí y ve deshaciéndote poco a poco de todo lo demás. Cambiar el estilo de vida no es sencillo y tampoco podemos pretender conseguirlo de la noche a la mañana (a mí me llevó algunos meses). Seguro que poco a poco tu familia empieza a ver las ventajas de una vida minimalista y no tardan en probarlo ellos también.

      Un abrazo

  3. Como me identifico contigo! Qué bueno es encontrar blog que te impulsen a llevar a cabo ideas que no empiezan, sensaciones sin definir pero que incomodan por no atreverte… Grancias!

    1. Hola Patricia,

      Me alegra mucho que te hayas visto reflejada en este artículo. A veces introducir pequeños cambios en nuestra vida puede influir de manera muy positiva. Nunca antes me había planteado que todas mis posesiones debían cumplir un propósito, y así fue como me quité una gran carga de encima: empecé a pensar en los objetos como lo que son, objetos. Sólo así conseguí eliminarlos de mi vida.

      Muchas gracias por tu comentario, espero seguir leyendo más sobre tí

      Un abrazo fuerte!

  4. Hola !!! Pienso igual que Patricia. Estoy dando mis primeros pasos en el minimalismo y el blog brinda muy lindas ideas. Venía descontenta, cansada de vivir en el desorden y siempre corriendo. Sola me dí cuenta que no era vida andar corriendo para pagar cuentas. No nos damos cuenta como perdemos en eso, es como que estamos ciegos. Hasta que llegó el “click” mental (así le digo), leí el libro de Marie Kondo y ese fue el comienzo. Ahora vengo con poco dinero pero tengo pocas deudas. Mucha gente cree que el minimalismo es “achicarse” (mi marido lo ve asi) cuando en realidad es todo lo contrario, “agrandamos” tiempo para nosotros y para nuestros propósitos. Próximamente te contaré de mis avances. Realmente agradezco este hermoso blog. Hasta pronto y buena vida !!!

    1. Hola Laura Elena!

      Me gusta mucho tu frase de que el minimalismo no es achicarse, si no agrandarse. Creo que reflexionar sobre lo que realmente nos hace felices o sobre nuestros hábitos de consumo puede marcar la diferencia a la hora de conseguir nuestros objetivos en la vida, como lo ha sido en tu caso. Espero saber más de ti, seguro que consigues todo lo que te propongas.

      Muchas gracias por tu comentario!

      Un abrazo

    2. Hola, como estas quisiera saber si aun estas en este estilo de vida??? Ya que, desde hace algún tiempo estoy conociendolo y me agrada y en verdad me gustaría mucho que pudieras alentarme a seguirlo. pues soy de esas personas que un día se dedican y lo deciden y al siguiente se rinden… y tu te ves tan feliz haciendolo que dan ganas de seguirlo.

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