Muchos de mis amigos me preguntan por que no tengo tele. Esta pregunta me resulta bastante curiosa, puesto que la tele ha formado parte de mi vida durante años y he pasado largas horas viéndola (me pregunto cuántas en total a lo largo de mi vida…).

Cuando me mudé a París a principios de 2017, decidí que no iba a comprar una tele para mi apartamento. Hasta ese momento, siempre había desayunado viendo las noticias. Por las tardes, al llegar a casa, ponía a veces la televisión para entretenerme, aunque no hubiese nada que realmente me interesara. Incluso muchas veces, haciendo algunas tareas, ponía la tele para escucharla de fondo aunque en realidad no le estuviese prestando atención.

Mi gran problema con la televisión estos últimos años es que me he vuelto una consumidora exigente y no me conformo con cualquier contenido. Valoro mucho mi tiempo y por ello lo empleo en cosas que me llenan como persona. Cuando busco entretenimiento a través de una pantalla, me gusta elegir el contenido y a ser posible, que éste esté libre de publicidad.

Además, mis horarios los marco yo. Si realmente me gusta un programa, ¿por qué tengo que perturbar mis horas de sueño para poder verla? Una de las cosas más importantes en mi vida es mi descanso; me gusta acostarme pronto para empezar el día siguiente con energía y por tanto, me gusta cumplir unos horarios determinados en mi rutina.

La televisión no sólo ocupa espacio en casa, también ocupa muchas horas de nuestro tiempo. Las estadísticas indican que untelevidente promedio puede pasar una media de 4 horas al día viendo la televisión, y en muchos de los casos, acaba viendo programas que no tienen ningún interés para él.

Me encanta ver películas, series, documentales, programas de viajes… sin embargo, el medio que elijo para verlo es el ordenador. Gracias a plataformas como Netflix o a las propias cadenas de televisión que cuelgan sus programas on-line , puedo disfrutar del contenido que quiero, cuando quiero, prácticamente sin publicidad y en unas dosis controladas.

La forma en la que consumimos contenido audiovisual está cambiando, y ahora es el espectador el que elige cuando, como, donde y con qué filtros ver el contenido. Prefiero elegir mi programación y que ésta no me venga impuesta, es decir, que ésta se adapte a mí en lugar de yo a ella.

¿Qué ocurre cuando vives con más gente? En mi caso, fue muy fácil ya que mi pareja opinaba lo mismo que yo. Si no es tu caso, te diría que no fuerces a nadie a hacer cosas de las que no está convencido. No hay nada mejor para demostrar a los demás los beneficios de algo que mostrando el impacto positivo que ese cambio tiene en ti mismo.

Limitar mi tiempo de pantalla es uno de mis objetivos minimalistas. Eliminar la televisión me acerca más a este objetivo, sin embargo, aunque consumir contenido a través del ordenador nos permite elegir lo que vemos, en los horarios que queremos y reducir nuestra exposición a la publicidad, depende de cada uno administrar su tiempo de una forma óptima y consumir este contenido de manera responsable.

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2 comentarios en “POR QUE NO TENGO TELE”

  1. Me encantó este post. Justo hace unos días yo también escribí sobre el hecho de que no tengo televisión.
    La verdad es que no hace falta. Como bien dices “mis horarios los marco yo”. Eso de tener que agendar la vida alrededor de un programa de TV no tiene sentido. Además hay muchos beneficios asociados y el tiempo libre… no tiene precio.

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