Una vida sencilla consiste en tener únicamente lo que necesitamos. Es difícil no querer nada cuando estamos rodeados de publicidad, a veces sutil y a veces muy agresiva. En la sociedad en la que vivimos, la cultura del consumismo excesivo es normal y está muy aceptada, y termina por canibalizar nuestras pasiones, nuestros recursos y nos aleja de tener una verdadera vida sencilla.

La mejor manera de descubrir los beneficios de dejar el consumo excesivo es sin duda la práctica. Decidí que quería llevar una vida sencilla hace unos meses, pero para ello tenía que dejar de comprar compulsivamente como lo hacía hasta ese momento; a menudo visitaba las páginas chinas más populares de gadgets y ropa, tenía prácticamente todas las aplicaciones de la tiendas de ropa en las que compraba habitualmente descargadas en el móvil… la tentación estaba siempre presente, así que decidí eliminarla de raíz: borré todas las aplicaciones y bloqueé el acceso a cualquier página web que visitara habitualmente para comprar. Al principio me costó, lo que hacía era ir más que antes a la tienda física, así que tuve que aumentar los límites y restringir mis visitas a los centros comerciales (salvo en la parte de cines y restauración). Fueron unas medidas un poco drásticas, pero los resultados no pudieron ser mejores, y esto es lo que conseguí:

  • Ahorro. Algo que comencé a hacer fue dejar de usar la tarjeta de crédito y pasar a usar dinero físico. Al no poder usar tarjeta, no podía comprar por internet, y esto limitó completamente mis compras on-line. Por otro lado, aunque pueda parecer un tópico, usar billetes o monedas te da una idea exacta de lo que gastas y hacer que te moderes más a la hora de gastar dinero. Dejar de gastar sin medida es el primero paso para empezar a llevar una vida sencilla.

 

  • Tiempo libre. Al tener menos posesiones, el tiempo que invertía en ordenar, limpiar, reparar o preocuparme por el estado de las cosas que tenía, disminuyó drásticamente, lo que me permitió hacer otras cosas que hasta ese momento no había hecho. Pensé que la mejor manera de llevar una vida sencilla era pasar más tiempo al aire libre, haciendo actividades que enriquecieran mi mente y mi cuerpo: dar largos paseos, hacer más deporte, o pasar el día haciendo turismo urbano son algunas de las actividades que comencé a hacer habitualmente.

 

  • Contribuir a la sostenibilidad. Consumir más recursos, sobre todo recursos que no necesitamos, es una tendencia insana para el planeta. Cubrir nuestras necesidades en lugar de nuestros caprichos podrá contribuir a disminuir la sobre-producción y los deshechos que ésta genera. Como dice el dicho “El objeto más sostenible es aquel que no se produce”.

 

  • Encontrar mi estilo. Seguir las tendencias y comprar lo último que llegaba a tienda era una de mis grandes aficiones antes de ser minimalista. Cada año tenía el armario lleno de ropa que no me ponía porque había perdido el interés en ella. Esto también se aplicaba a la decoración o la tecnología, así que cada año terminaba teniendo muchas más cosas que el anterior hasta que llegó un punto en el que no me cabía nada más en los armarios y en los cajones. Lo primero que hice al cambiar mi estilo de vida hacia una vida sencilla no sólo fue cortar de raíz el consumo, si no deshacerme de todo lo que no usaba. Esta lista de cosas era tan extensa que aún a día de hoy, sigo deshaciéndome de cosas que adquirí en el pasado.

 

  • Conformismo material. Una de las lecciones más valiosas que he aprendido en estos meses es que tener más, no significa ser más. El pensamiento de que “El dinero está para gastarlo” era algo que me repetía y me sigo repitiendo a día de hoy, sin embargo, mi concepto de “en qué gastarlo” es el que ha cambiado. En mi caso personal, encuentro que las experiencias son aquello que más me realiza como persona, y por tanto es aquello en lo que he decidido invertir mis recursos.

UNA VIDA SENCILLA ES UNA VIDA MÁS FELIZ

Mi conclusión personal es que los aspectos inmateriales de la vida como las amistades, el amor o la naturaleza son mucho más importantes que las cosas materiales que poseemos. Simplificar mis posesiones y llevar una vida sencilla simplificó mi vida e hizo que muchas de mis principales preocupaciones (muchas de ellas originadas por mis recursos materiales) pasaran a resultarme triviales.

Si te gustaría leer más sobre mi experiencia llevando una vida sencilla puedes hacerlo en “Mi experiencia siendo minimalista” “Ser minimalista: mi elección”  “simplificar nuestra vida” “tener menos” y “ser minimalista: adaptar el minimalismo”

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4 thoughts on “VIDA SENCILLA”

  1. Hola Ana, gracias por aportar tu experiencia. Estas cosas que parecen quizás nimias para muchas personas, para mí son de gran calado. Hablamos de como configurar toda el eje de tu vida. Disfrutar de las cosas pero siendo conscientes del valor de ellas y que a su vez no te proporcionaran el súmmum de la felicidad hace que caminar en este sentido te de una perspectiva de vida que creo que igual te acerca a la paz… pero no lo sé… jaja.

  2. Te filicito por el post….., en definitiva y como dice el refran….”no es mas feliz quien mas tiene sino quien menos necesita”.

  3. Hola… desde hace un año que estoy deshaciéndome de muchas cosas en mi casa… partí sacando todo aquello que era de mi marido, que falleció. Salvo aquello que aún utilizábamos. Como él era bastante acumulador, logré disminuir nuestros bienes casi a la mitad… La mayor parte de las cosas las regalé… sólo aquello que no servía boté.
    Luego, comencé a eliminar todos los utensilios de cocina que no usaba en año… sacajugo, multiprocesador, cuchillería, loza… Increíble como uno acumula loza, por si hay visitas, las que nunca los hay.
    Tanto que me deshice de muebles de cocina… ya no era necesario, pues cada vez había menos que guardar. Así con mi ropa, mi armario cada vez con menos cosas…
    Nos hemos cambiado muchas veces de casa… y la cantidad de cajas y muebles que hay que trasladar, son muchas… ahora nos estamos cambiando nuevamente de casa… y la mayor parte de las cosas la he trasladado en mi pequeño auto, las más grandes en camioneta… allá seguiré sacando todo aquello que no me sirve o que no usamos… increíble como se me simplifica la vida… sobre todo ahora que quedé sola con mis dos hijos… que tienen 6 y 8 años.
    Espero sacar todo lo innecesario pronto… y dejar un buen espacio para el juego de mis hijos y poder compartir con ellos mi tiempo…. hay menos aseo que hacer, menos ropa que lavar…

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