Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Dejar de comprar durante 4 meses no ha sido fácil para mí. Lo que más he comprado siempre ha sido ropa, accesorios y complementos. Después de haber hecho limpieza de armario, y haberme quedado con lo esencial (y lo no tan esencial, pero que iba a seguir utilizando tal y como contaba aquí) mi armario por fin empezaba a tener un estilo más definido, que iba más con mi personalidad y con el que me sentía a gusto.

He visto el documental The True Cost en Netflix (os recomiendo que lo veáis si aún no lo habéis hecho) y he interiorizado la importancia de comprar de forma ética. Comprar menos, pero de forma intencional.

Sin embargo, el sentimiento de querer cosas nuevas sigue estando ahí.

Ponerme un reto: la única forma de dejar de comprar

Sé que necesito menos de lo que tengo. No me pongo toda la ropa de mi armario, pero como ya he explicado anteriormente, no voy a deshacerme de ciertas cosas que están en buen estado solo porque no me las ponga todos los días.

Sin embargo, esto no frena el deseo de comprar cosas nuevas cada temporada. No es un deseo desmesurado, se limita normalmente a una o dos prendas por mes. Pero es un deseo por cosas que no necesito.

Aunque compre muy poco comparado con lo que compraba antes, o con lo que compran las personas de mi entorno, esto no justifica que siga adquiriendo ropa o accesorios por capricho.

Para mí, es muy importante ser capaz de admitir que la mayoría de ropa o accesorios que me quiero comprar, son caprichos. Por mucho que diga que necesito una chaqueta de punto beige (que he visto en el Instagram de alguna bloguera) porque no tengo ninguna chaqueta de punto beige en mi armario, en realidad tengo muchas otras cosas (por ejemplo, jerseys) con las que puedo ir abrigada, cómoda y bien vestida.

Un ejemplo de necesidad seria comprar un bañador cuando no se tiene ninguno.

Así que no, no tener un tipo de prenda no es una necesidad si hay alternativas en nuestro armario que cumplen con la función básica de esa prenda.

Esto es lo que hice para dejar de comprar durante 4 meses

Desde agosto de 2018 hasta diciembre de 2018, me puse un objetivo claro: dejar de comprar ropa. Estos son los trucos que aprendí para llevar a cabo este reto.

  • Eliminar aquello que me facilita las compras

Decidí desinstalar todas las apps de compras. Vente privée, por ejemplo, es una tentación constante:  muchas veces puedes encontrar cosas de calidad a buen precio. Pero me di cuenta de que me metía a la aplicación sin buscar nada y a veces acababa comprando algo que no me esperaba (la última vez, fueron unos calcetines de invierno).

  • Si busco algo en concreto, me obligo a buscarlo de segunda mano

En las apps de segunda mano, se pueden ver fotos reales, de gente real, con la prenda que buscas. Si me encapricho de algo (digamos, un mono negro para salir por la noche) las fotos que voy a ver de la prenda son mucho menos bonitas que las que puedo ver en una tienda online. Esto desmitifica la prenda y te muestra lo que es en realidad. Si finalmente, sigo queriendo comprarla, me obligo a esperar alrededor de un mes (en el caso del reto, me obligué a esperar hasta enero de 2019).

Lo que suele pasar es que, o bien tras ver las fotos la prenda no me convence, o bien al haber dejado el tiempo pasar, me olvido de ese deseo u otra persona ha comprado la prenda. Y si aún sigo queriéndola, al menos estoy comprando de forma sostenible.

  • Busco inspiración para ser más imaginativa con lo que tengo

Una foto puede darme ideas de cómo combinar diferentes prendas de mi armario. Siempre uso mucho Instagram, pero ahora éste incorpora enlaces a las prendas, lo que hace que piques más fácilmente y compres. Por eso me limito a Pinterest, donde encuentro fotos muy inspiradoras, sin enlaces a prendas, que además son de otras temporadas que y ya no están disponibles. Esto me ayuda a crear nuevas combinaciones con las prendas que ya tengo.

  • Me recuerdo a mí misma por qué quiero dejar de comprar

Trato de recordarme cada día que necesito menos cosas de las que tengo. Que tengo cosas estupendas en mi armario, poco usadas y de buena calidad. Y es que elegir dejar de comprar no solo ayuda al planeta, también a mi salud mental y a mi bolsillo.

El minimalismo no se trata de vivir sin nada, sino de vivir intencionalmente. No quiero dejar de comprar para siempre, pero ponerme este reto me ha supuesto ver las cosas de una forma diferente. Lo que antes creía indispensable, ahora se vuelve opcional. Y aunque, como ya he dicho, la urgencia por tener cosas nuevas sigue estando ahí. Mientras exista la publicidad, esta urgencia no se ira a ninguna parte. Depende de nosotros mismos aprender a controlarlo y hacernos las preguntas adecuadas antes de seguir nuestros impulsos de compra.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2019

9 comentarios en “DEJAR DE COMPRAR , MI EXPERIENCIA”

  1. Hola Ana! Éste es de los mejores artículos que he leído en tu blog. Me encanta lo que sintetizas y lo bien escrito que está.

    Estoy totalmente de acuerdo con tu enfoque de cara a las compras, y me parece muy elegante el reconocer que el deseo de comprar sigue ahí, porque a mí también me pasa. La decisión de no comprar no es falta de interés, es una decisión consciente.

    A mí me aportó mucho un artículo de Organics Magazine donde hablan de la industria textil, https://organics-magazine.com/toxicos-de-la-moda/. Espero que te aporte algo! También escribí un poco sobre moda sostenible en Esencialistas, aunque realmente lo más sostenible es comprar lo menos posible.

    Un abrazo!

    1. Hola!

      Muchas gracias ^^ super interesante el enlace que has compartido, no conocia organics magazine, pero va a pasar a ser de mis lecturas obligatorias semanales.

      un abrazo!

  2. Estimada, gran desafio, en un mundo que hoy nos empuja a consumir.
    Creo que lo más importante es lograr independizar la felicidad del consumo, estamos rodeados de publicidad que nos dice que tal móvil, auto, ropa o alimento nos hace felices.
    Nos hemos encargado de generar el concepto de que trabajar muchas horas, ganar mucho dinero y consumir mucho es el EXITO en sí, lo cual no hace otra cosa que poner cada vez más lejos el verdadero objeto y esencial de la vida.
    En lo personal hace dos años estoy intentando cambiar hábitos, son fundamentales esos cambios de hábitos que asocian el consumo, él comprar y todo lo que lleva asociado a la sensación de felicidad.
    No quiero tampoco decir que no me dé algún gusto, pero realmente hoy el gusto lo estoy encontrando en el deporte, la lectura y en el ahorro.
    Ya lo he dicho en otros comentarios, buscar marcas sustentables, éticas y justas es una forma responsable de consumir, en definitiva esa responsabilidad que muchas veces no tenemos. También me llevo a pensar que no necesito mucho, sino poco pero bueno.
    Saludos Ana
    f

    1. Hola de nuevo, estimado Federico!

      Creo que en tu mensaje has dado con la clave, seguir dandonos caprichos pero que estos no se asocien a consumir. En mi caso, hace unos meses era dar largos paseos, y ahora me entretengo mas formandome en nuevas tecnologias. Y dentro de unos meses, seran otros diferentes.

      Un abrazo!

  3. Acabo de descubrir tu blog, y debo decir que me encanta! Tienes excelente contenido y muy bien redactado. Felicidades! De ahora en adelante no me perderé tus posts!

  4. Siempre he llevado una vida bastante frugal, me educaron de ese modo porque «hay que tener para un por si acaso», pero a pesar de eso a lo largo de los años me he dado cuenta de que me resulta muy fácil caer en pequeñas compras innecesarias que no me aportan nada.
    No tengo demasiada ropa, no compro gadgets de moda, no sigo tendencias de ningún tipo particular, mi estilo de vida es sencillo… y aún así a veces me doy cuenta de que tengo demasiados calcetines (¿por qué me compré esa última media docena? vale que son cuquísimos, pero de veras que no los necesitaba) o demasiados libros (si ya no leo tanto como antes, pero con esto del digital no me doy cuenta de que compro por comprar) o simplemente caigo en la tentación de cualquier artículo aleatorio que por un motivo u otro me llena el ojo (internet es terrible para estos menesteres).

    Que no son tampoco tantíiiiiiisimas cosas y además no me suponen un gran gasto, pero (¡y aquí está el quid de la cuestión!) me da muchísima rabia.
    Ahora veo mi cajón lleno de calcetines y me da rabia. Porque no voy a tirar los anteriores, que son perfectamente válidos (lo de malgastar va contra mi filosofía de vida) pero tener una docena completa de calcetines es totalmente innecesario para mí.
    Ahora veo mi lista de lectura y me da rabia. Porque tengo un montón de libros pendientes y no me gusta ver la pila crecer, aunque sea una pila digital.
    Cosas así.

    Así que totalmente de acuerdo con tus consejos, yo me lo planteo de un modo similar, y sobre todo estoy intentando entrenar cada vez más mi creatividad, pero reconozco que al final voy a trompicones.

  5. Hola Ana,

    Siempre me sosprende leer tus post, por que planteas temas que rondan mi cabeza en ese momento (creo que el minimalismo nos lleva a todos por los mismos caminos).
    Es estos momentos, me encuentro en un piso nuevo por fín amueblado y sin deudas (sin contar mi pequeña hipoteca) y siento que es el momento de empezar a crear de nuevo un colchón de emergencias, pero me he encontrado con un problema, a pesar de creer que tenía el control, de mi dinero veo como se me escapa de las manos en cosas que ni sé… he leído el concepto fugas de dinero y me gusta por que realmente lo siento así (por desgracia). Así que estoy en el mismo punto que planteas, dejar de comprar de manera impulsiva y sin necesidad. Ahora quiero un reloj, un bolso, una planta enorme… y claro ahora que compro de manera más consciente esas compras se resumen en mucho dinero… y mientras mi cuanta se reduce… mi vida sigue igual que cuando no tenía esos objetos.

    Conclusión, tengo que luchar con esos impulsos y para ello, como tu curiosamente, solo veo pinterest para inspirarme por ejemplo (aunque reconozco que a veces pierdo mucho tiempo y me llena la cabeza de demasiadas ideas… así que tengo que controlar eso también) y quiero empezar a comprar cosas que realmente necesito DE VERDAD no necesito un reloj dorado cuando ya tengo uno… no necesito un bolso cuando ya tengo otros casi nuevos… me creía minimalista pero cada vez soy más consciente de lo que tengo y me gusta saber que estoy en el buen camino, aunque solo compre dos cosas si realmente no las necesito NO SON BUENAS COMPRAS.

    Siento haberme alargado tanto, pero me ha servido para aclarar mis ideas.

    Rakel =)

    1. En un mundo que nos pone el consumo como la clave del éxito, la guerra no es fácil, yo me conformo con ganar algunas batallas, querer ganarlas todas es muy difícil.

      La clave es dejar de ver en lo material la posibilidad de ser feliz, eso incluye el trabajo, el esfuerzo que uno hace para tener que cosas, el tiempo para hacer los que nos gusta, el ahorro para que fin?.

      Comprar cosas no es malo, si las vamos a usar y si no estamos tapando otros agujeros a través del consumo, hay que saber distinguir.

      Es importante desmarcarse de la gente que no piensa como uno, por que si te rodeas de gente que esta hablando todo el día de viajes, autos, ropa, tecnología, en fin, consumo y mas consumo va a ser muy difícil, es decir que si no sos lo suficientemente fuerte tienes que tener cuidado de caer nuevamente en el consumo como objeto de felicidad. Ni hablemos de las redes sociales, seria para un post aparte.

      Lamentablemente vivimos en una sociedad que hoy mide a las personas por lo que tienen y no por sus virtudes, conocimiento, humanidad, etc. Te recomiendo que leas algo de Zygmunt Bauman.

      Lo bueno es darse cuenta que quiere ser uno y trabajar todos los días en eso.

      SAludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *