Aprender a preocuparse menos puede ser la clave para reducir el estrés en nuestra vida. Siempre va a haber cosas que nos causen preocupación, la diferencia reside en el modo de afrontarlas.

En el contexto actual de crisis sanitaria, es importante poner las cosas en perspectiva para poder cuidar de nuestra salud mental.

Preocuparnos por lo que de verdad importa no es malo, al contrario, es signo de responsabilidad y puede ayudarnos a actuar con cautela. Estar preocupados por la situacion actual es normal, pero no debemos saturar nuestra cabeza dandole vueltas a otros problemas que no son importantes. Es imprescindible que también sepamos darnos un respiro a nosotros mismos.

Puede que, como yo, tiendas a preocuparte mucho más de lo que deberías (yo me preocupo, en general, por todo). Cuando tengo un problema que considero grave o importante, suelo darle vueltas durante horas, muchas veces sin conseguir nada, puesto que la solución no está en mi mano o no es inmediata.

A lo largo de estos años, el minimalismo me ha ayudado a reducir el estrés y las preocupaciones de forma radical: tengo muy pocas posesiones materiales de las que preocuparme, no tengo deudas, poco a poco he ido frenando el consumismo… en general, he comprobado que el minimalismo ayuda a preocuparse menos. Sin embargo, son los problemas del día a día, que aparecen de un momento a otro (muchas veces, relacionados con el trabajo) los que siguen estando fuera de mi control.

Cosas que pueden ayudar a aprender a preocuparse menos

1. Racionalizar la preocupación

Que nos preocupemos más por algo no va a cambiar el resultado de ese problema. Y menos, si preocuparnos afecta a nuestro descanso o nuestro bienestar. La fatiga nos hará ver menos claras las posibles soluciones.

2. A veces, hay que decir no, y punto

Algunas preocupaciones vienen de los compromisos que se nos presentan, y a los que nos sentimos obligados a decir “si” por el qué dirán o por la obligación que el propio compromiso representa. Si ese compromiso representa un esfuerzo que no puede ser absorbido por tu economía o tu tiempo, simplemente di no y explica a la otra persona tus razones. Seguro que lo entenderá.

3. Qué hacer si algo nos sobrepasa

Si sentimos que no podemos con algo, no debemos exigirnos mas de lo que podemos dar. A veces, nos metemos mucha presión a nosotros mismos, siendo excesivamente exigentes.

4. Las expectativas que los demás tienen de nosotros, no son las nuestras

Si alguien espera algo de ti, o que seas de una determinada manera, no significa que debas ajustarte a sus estándares si no estás de acuerdo.

5. Pon tu salud primero

Si una decisión compromete tu estado físico o mental, no tienes más vueltas que darle: opta siempre por anteponer tu salud.

6. Reiniciar es la mejor solución

Si nuestro ordenador se cuelga, la solución suele ser casi siempre reiniciarlo. Ya sea dándote un respiro cuando trabajas sobre un problema, o cuando una puerta se cierra sin esperarlo. A veces hay que parar y empezar de cero para que todo vuelva a funcionar.

7. Todo no puede importarnos al mismo tiempo y en la misma medida

Todos los problemas no son igual de importantes o requieren la misma atención. Deshecha los menos importantes sin pensártelo dos veces.

Y mi favorita y a la que recurro más a menudo…

Esta preocupación, dentro de 10 años, ¿habrá afectado a mi vida produciendo algún cambio, o seguiré pensando en ella? Si la respuesta es no (y lo suele ser) deja esa preocupación atrás y a otra cosa, mariposa.

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3 comentarios en “COMO APRENDER A PREOCUPARSE MENOS”

  1. Ana, cómo estas?

    El covid creo que ubica realmente las cosas importantes de nuestra vida, la salud y algunas cosas más.
    En lo personal no tener deudas me deja bastante tranquilo, nos adaptamos rápidamente a ajustar el presupuesto a la realidad.
    La verdad me preocupa esta situación, pero creo que es más por la incertidumbre que por la situación en sí.
    Espero que esto nos despierte, nos ocupe y nos muestre que menos es más.

    Un abrazo

  2. Me llamó la atención tu analogía sobre el ordenador «colgado» (o «computadora trabada», en México). Eso sólo aplica para el sistema operativo Windows, porque el sistema GNU/Linux rara vez «se cuelga». ¿Por qué? Porque su diseño es minimalista.

    Resulta que GNU/Linux está diseñado para hacer cosas muy puntuales, una a la vez, que pueden, no obstante, conectarse entre sí. Por ejemplo, puede haber una aplicación que sólo cambie el nombre de los archivos, y no tiene que hacer más. Puede haber otra que mueva los archivos a una carpeta determinada. Es el hecho de juntar ambas acciones lo que da la sensación de una acción más compleja e interesante, pero no se satura innecesariamente al ordenador con acciones inconexas ejecutadas simultáneamente sin ton ni son, como ocurre con Windows.

    Si se proyecta la analogía a las preocupaciones, sólo cabría ocuparse de una cosa bien definida y puntual a la vez. Además, es bueno prever lo que venga y conectarlo con futuras acciones, pero siempre de manera efectiva. Por ejemplo, uno va al supermercado a comprar una lista definida de objetos. Pensando que no se encuentre disponible alguno, es bueno trazar un plan B, digamos, comprarlo con la siguiente lista. Lo que describo es muy simple, y hace que nuestras acciones sean más efectivas.

    Muy buen texto el tuyo, para lidiar con la carga emocional del día a día, no sólo ahora, sino de siempre.

    Saludos.

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